{"id":118,"date":"2017-05-26T12:08:17","date_gmt":"2017-05-26T12:08:17","guid":{"rendered":"http:\/\/juanaandueza.es\/blog\/?p=118"},"modified":"2026-03-16T00:04:31","modified_gmt":"2026-03-16T00:04:31","slug":"con-las-manos-en-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/juanaandueza.es\/blog\/2017\/05\/26\/con-las-manos-en-la-vida\/","title":{"rendered":"Con las manos en la vida"},"content":{"rendered":"<p>Lo han escrito tantos -tantas veces- eso de que la pintura es como la cocina. Lo he comprobado yo -tantas veces- el arte es como cocinar. Los seres humanos re-creamos constantemente, con el fuego del alma, el brasero de la imaginaci\u00f3n y el sopicaldo de la sangre borboteada, casi todo lo que produce la Gran Patata Madre Tierra.<\/p>\n<p>Arte y Vida es lo mismo: un gran juego en el que algunos seres estamos -con delantal y cacharrer\u00eda- para aprender y dar. Para recibir y dar. Volteando varias veces al aire esa tortilla jugosa de la vida que nunca se quema si se cuida, que cuaja cuando quiere y que para consumirla, hace falta hambre.<\/p>\n<p>El primer llanto del ser humano es por hambre. El instinto busca la ubre. Se necesita comer para combustionar la energ\u00eda propia. Se necesita arte para alimentar el alma. Si no hay arte en la vida todo es comida basura. Hay arte en todo, si se sabe degustar, aunque los sabores sean amargos, picantes, \u00e1cidos o salados. Cualquier suceso es un ingrediente, cualquier ojo es un recipiente, cualquier palabra es la especie justa.<\/p>\n<p>El talento es un capacho que se trae de la manita al nacer, en el fondo del recipiente hay ingredientes propios; nunca se acaba si se usa, esa es la magia del artista; cuanto m\u00e1s saca, m\u00e1s hay. Como dicen los Maestros, todo lo que no se da, se pierde. El capacho de una coneja convertida en maga, como yo, ha extra\u00eddo materia del fondo infinito de su capacho. Las manos sacan, procesan y se materializan las recetas que est\u00e1n escritas en el aire. Vivir en la cocina ambulante de la vida no necesita m\u00e1s fog\u00f3n que el campo, el parque, la calle, el oc\u00e9ano o un s\u00f3tano\u2026<\/p>\n<p>Tienen prestigio antiguo los hombres cocineros, los hombres artistas, los hombres cient\u00edficos, los hombres que hacen paellas sangrientas con sus delirios de poder. Pero las cocineras del mundo han sido siempre las mujeres, en sus hornillitos, o fuegos, con sus vientres, menudo horno, dioss\u2026<\/p>\n<p>Algunas mujeres que hemos nacido artistas, con bisabuelos pintores, o no, como yo. Con un entorno propicio, o no, como yo. Con una preparaci\u00f3n acad\u00e9mica, o no, como yo, nos hemos dado, al cabo de los a\u00f1os, el diploma de la academia m\u00e1s an\u00f3nima: ser autodidacta es una ca\u00edda al vac\u00edo. Como le pas\u00f3 a <em>mi<\/em> Alicia querida, me he precipitado mil veces en el torbellino de mi ignorancia, sin dejar de atizar mi fog\u00f3n vivencial, sin quitarme el mandil, sin quitarme el humor, el pincel, el cuchillo o la escenograf\u00eda teatral. Sin tener una familia femenina cercana, las amigas-hermanas que me ha regalado la vida, me han donado recetas de sus propias vidas, en la que yo he sido cazuela, especia, carne de ballena, hacha, bombona de gas, sal, coneja, tamiz, mantel, pez volador, aceite, tartera, servilleta, bebida, pan tierno, bayeta&#8230;<\/p>\n<p>El fest\u00edn de Elennette.<\/p>\n<p>Elena Santonja Esquivias, adorada, querida y conocida por much\u00edsimas personas a lo largo de su larga vida ha sido chef de su jugosa vida y pinche sin experiencia en la m\u00eda. Quince a\u00f1os mayor que yo, con lo que eso significa en una vida apasionada, se dej\u00f3 amar por m\u00ed, sin ponerla pedestal alguno, con respeto y holgura. Hay amistades que necesitan fermentaci\u00f3n. En plan tonelete, yo he reposado durante a\u00f1os su amistad sin imponer nada, escuchando sus infinitas an\u00e9cdotas sin meter baza, sobre todo, estando tranquila dentro de su coraz\u00f3n. En algunas ocasiones, me la llev\u00e9 de viaje a lugares lejanos, en los que intentaba tirarme por la borda en cuanto aparec\u00eda alguien dispuesto a compartir sus caprichos pero, en cuanto se descuidaba, yo me encaramaba de nuevo a su risa y, por all\u00ed, naveg\u00e1bamos sin rumbo.<\/p>\n<p>Seductora, brillante y divertida, el fest\u00edn de su abundante mesa personal, en la que estaba desplegada toda la bater\u00eda intelectual para prolongar cada almuerzo hasta la noche, me ha regalado exquisitas migajas. En \u00e9ste \u00faltimo a\u00f1o de su vida, me ha dejado rebanarla en lonchas finas, para una salmuera de conversaciones \u00edntimas. Tras comerse la vida a bocaos, Elena ha tenido que hacer una digesti\u00f3n dif\u00edcil y reposada en su cuarto, lleno de recuerdos; eso me ha permitido una intimidad excepcional, en muchas tardes de visita y servicio. Al lado, en la cocina, hemos conversado, bebido tazas de t\u00e9, mojando risas y verdades.<\/p>\n<p>Elena me ha dejado la mesa puesta y un curso de capacitaci\u00f3n para usar, no el nitr\u00f3geno, sino los ingredientes precisos para nutrir, d\u00eda a d\u00eda, mi vida con amor y humor. Yo le he dado todo lo que ha querido.<\/p>\n<p>El misterio de la muerte. En esos otros planos de la existencia, \u00bfestar\u00e1 ahora Elena en el vest\u00edbulo de las almas, en donde se espera y se comprende \u00e9sta experiencia vital? Ay, tantos encuentros la esperan en el fest\u00edn m\u00e1s sutil de todos. Pienso en eso mientras friego mis platos junto a un chorrillo de l\u00e1grimas alegres. Al llegar a ese lugar, cuando yo muera, preguntar\u00e9 por Elena, a ver si me tiene reservado un buen lugar en una mesa opulenta, abundante y bell\u00edsima, presidida por el Gran Chef de todo esto, el Cocinero de nuestra Existencia. Hasta entonces, a\u00fan sin ella, me toca vivir y vivir y vivir&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo han escrito tantos -tantas veces- eso de que la pintura es como la cocina. Lo he comprobado yo -tantas veces- el arte es como cocinar. 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