{"id":686,"date":"2021-04-13T16:04:51","date_gmt":"2021-04-13T16:04:51","guid":{"rendered":"http:\/\/juanaandueza.es\/blog\/?p=686"},"modified":"2026-03-16T00:31:58","modified_gmt":"2026-03-16T00:31:58","slug":"la-agente-topo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/juanaandueza.es\/blog\/2021\/04\/13\/la-agente-topo\/","title":{"rendered":"La agente topo"},"content":{"rendered":"<p>La vida es una fuente interminable de donde surgen las ideas que alimentan la<strong> literatura<\/strong>, el <strong>teatro<\/strong> y el <strong>cine<\/strong>. Esa fuente mana constantemente. Algunas veces, al visionar una pel\u00edcula o al leer un relato inspirado en la \u00abrealidad\u00bb, encontramos la semilla de nuestra propia vida y revivimos un suceso que se hab\u00eda quedado oculto en la <strong>memoria<\/strong>.<\/p>\n<p>Hace unos d\u00edas fui al cine a ver la pel\u00edcula chilena de Marta Alberdi,<strong> \u201cEl agente topo\u201d<\/strong> -un documental candidato al Oscar 2021- la historia de un anciano que se <strong>infiltra<\/strong> en una residencia de la tercera edad para investigar unos abusos y robos. Al verla, me encontr\u00e9 a m\u00ed misma haciendo en el a\u00f1o 2002 un <strong>espionaje social<\/strong> en toda regla.<\/p>\n<p>En aquel a\u00f1o, mi hijo Hugo Serra ya hab\u00eda dejado de trabajar -para montar su propia productora, Feng Shui Films- en \u00ab<strong>El Mundo TV<\/strong>\u00ab. En esa productora se hab\u00edan realizado unos <strong>reportajes de investigaci\u00f3n<\/strong> que tuvieron bastante \u00e9xito, al infiltrarse algunos periodistas en el meollo de ciertos asuntos turbios y punteros, con c\u00e1maras ocultas.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, andando yo por la calle, me llam\u00f3 mi hijo Hugo al m\u00f3vil para que me personara de inmediato en las oficinas de \u00abEl Mundo TV\u00bb, solo me adelant\u00f3 que necesitaban una actriz para un trabajo de investigaci\u00f3n que emitir\u00eda posteriormente Antena 3.\u00a0Por lo general, siempre he sido un tanto extravagante vistiendo. Aunque no recuerdo de qu\u00e9 guisa iba yo aquel d\u00eda, al llegar a aquellas oficinas, bajo la escrutadora mirada de los jefes de aquellos programas, me hicieron una <strong>propuesta<\/strong>: convertirme, de un d\u00eda para otro, en la c\u00e1ndida abuelita de una redactora para recabar informaci\u00f3n. Un espionaje discreto sobre un asunto de <strong>viajes a Lourdes<\/strong>, dirigidos, fundamentalmente, a personas de la tercera edad. De inmediato acept\u00e9, prometiendo convertirme en la encantadora abuelita de la periodista: al d\u00eda siguiente, despu\u00e9s hacerme una maleta de ropa modesta y adecuada y convertirme con un buen <strong>camuflaje<\/strong> en una dulce abuela, (teniendo entonces yo 53 a\u00f1os), esa joven y yo, nos montamos en un autob\u00fas que iba rumbo al Santuario de Lourdes en Francia.<\/p>\n<p>Los temas de las <strong>apariciones<\/strong> -llamadas Marianas- siempre me han fascinado. Apariciones tel\u00faricas de \u00edndole sobrenatural en lugares especiales. Y eso no es balad\u00ed; desde hace cientos de a\u00f1os, algunas energ\u00edas poderosas convocan a millones de personas en lugares concretos. Esa atracci\u00f3n de un lugar llamado <strong>Lourdes<\/strong>, (dejando aparte la exclusividad cat\u00f3lica y el negocio de ventas de recuerdos) siempre ha tenido un impulso poderoso en ciertas personas: mi propia madre Carmen hab\u00eda hecho -hac\u00eda much\u00edsimos a\u00f1os- el mismo tipo de excursi\u00f3n con mi padre, para pedir un restablecimiento de su maltrecha salud, en la Gruta de las Apariciones.<\/p>\n<p>Ya en el autob\u00fas, empec\u00e9 a infiltrarme como una <strong>anciana<\/strong> m\u00e1s en el verdadero esp\u00edritu que lat\u00eda debajo del barato precio por ir a Lourdes, a pedir cualquier tipo de milagro a la Virgen. Mi \u00abnieta\u00bb grababa todo el rato con una camarita de mano, argumentando que as\u00ed la familia me ver\u00eda tan feliz. Los nuevos amigos se apuntaban a saludar al visor cada dos por tres. A los pocos kil\u00f3metros de viaje, por la megafon\u00eda del autob\u00fas, nos dieron una primera charla, en ella, nos ofrec\u00edan unos<strong> remedios<\/strong> fabulosos para nuestra salud. Al llegar a Donosti (San Sebasti\u00e1n) nos dieron una vuelta por la ciudad en un trenecito infantil y nos hospedaron en un hostal muy apa\u00f1ado. Enseguida, nos dieron una cena frugal con baile incluido. Aquel grupo heterog\u00e9neo de personas estaba emocionado. Seg\u00fan investigu\u00e9, algunos viajeros eran <strong>reincidentes<\/strong>, el a\u00f1o anterior hab\u00edan hecho el mismo viaje. Yo, charlaba animadamente con todos porque ese era mi cometido, informarme. Y facilitar que mi \u00abnieta\u00bb grabara, con una c\u00e1mara oculta en su bolso trucado, las conversaciones. Sobre todo, mi interrogatorio insist\u00eda en las razones del viaje y en la contabilidad de los pasajeros reincidentes. En el grupo, hab\u00eda una parte de personas<strong> creyentes<\/strong> y otra de personas <em><strong>sufrientes<\/strong><\/em> por sus peculiares enfermedades. Los gentiles compa\u00f1eros elogiaron a mi \u00abnieta\u00bb mi garbo danzante, comentando lo espabilada que estaba yo \u00abpara ser de pueblo\u00bb; puesto que de un pueblo cercano a Madrid (no recuerdo el nombre) hab\u00edamos salido para la excursi\u00f3n. Todos eran vecinos de aquel pueblo y enseguida me consideraron \u00abuna moderna\u00bb por mi conversaci\u00f3n, mi buen cutis y el uso de mi m\u00f3vil. Preguntada por cual remedio de salud iba a yo a pedir a la Virgen, ya apuntaba yo algunas molestias de rodillas en aquellos a\u00f1os: ese era mi <strong>milagro<\/strong> esperado, les dije.<\/p>\n<p>En lo mejor de aquella fiesta, se par\u00f3 la m\u00fasica y nos dieron la anunciada charla. Como por arte de magia, aparecieron un sof\u00e1, una cama, unos andadores y unos almohadones y reposapi\u00e9s, el\u00e9ctricos; unos armatostes articulados que deb\u00edan haber viajado en la tripa del autob\u00fas con nosotros desde Madrid. Toda una puesta en escena. Ese era el asunto del viaje, la <strong>promoci\u00f3n y venta<\/strong> de esos muebles articulados para remediar dolores e incapacidades de movimiento.\u00a0La periodista-nieta y yo nos dimos cuenta de la gran <strong>presi\u00f3n<\/strong> que se ejerc\u00eda sobre aquellos ancianos, un tanto maltrechos f\u00edsicamente y mentalmente, para que se compraran algunos -o todos- de aquellos remedios, car\u00edsimos, que se pod\u00edan pagar a plazos, eso s\u00ed. Mis interrogatorios para saber si estaban de acuerdo eran sutiles pero firmes.\u00a0Todo estaba basado en un sistema de <strong>marketing<\/strong> muy bien estructurado: advertidos previamente por la organizaci\u00f3n, algunos pasajeros hab\u00edan tra\u00eddo sus cartillas de ahorro para hacer el primer pago de reserva. Por la ma\u00f1ana, antes de salir para Lourdes, en el desayuno, nos volvieron a dar una charla a\u00fan m\u00e1s coercitiva. Los ancianos convencidos fueron acompa\u00f1ados a distintas sucursales de los bancos que quedaban m\u00e1s cerca, para hacer un dep\u00f3sito econ\u00f3mico de reserva. Mi \u00abnieta\u00bb y yo, argumentamos que est\u00e1bamos muy interesadas pero que no llev\u00e1bamos la documentaci\u00f3n adecuada reservar nada y seguimos grabando todo aquel <strong>negocio<\/strong>. Eso s\u00ed, compramos algunos frascos de masaje que a m\u00ed me parecieron que podr\u00edan ser \u00fatiles para mis rodillas.<\/p>\n<p>Al llegar a aquel lugar de abundantes aguas curativas de Lourdes, vi a miles -s\u00ed, a miles- de personas, en sillas de ruedas, en camillas o andando -ayudadas por voluntarios cristianos- para llegar hasta la gruta donde se hab\u00eda manifestado, muchos a\u00f1os antes, una Presencia de Luz, con un mensaje de amor a la ni\u00f1a\u00a0<strong>Bernadette Soubirous<\/strong> (a la que llamaron tambi\u00e9n <em>Bernardita de Lourdes<\/em>). El lugar era impresionante, toda la fuerza de los Pirineos y del agua que manaba de diferentes fuentes y en donde algunos enfermos se ba\u00f1aban con una fe encomiable que les daba la verdadera <strong>fuerza<\/strong> de la curaci\u00f3n. Yo tambi\u00e9n llen\u00e9 mis botellas con esa agua pura que me regalaba la monta\u00f1a. Durante esa jornada, dej\u00e9 de ser una <strong>topo<\/strong>, una <strong>esp\u00eda<\/strong>, para aprovechar para mi la oportunidad de aquel viaje ins\u00f3lito.<\/p>\n<p>En el viaje de vuelta, los ancianos se encontraban muy esperanzados. Un par de se\u00f1oras me confesaron que se hab\u00edan vuelto a comprar el sill\u00f3n de masaje, o la cama, total, se pod\u00edan pagar en c\u00f3modos plazos y nunca estaba de m\u00e1s que sus familiares tambi\u00e9n fueran masajeados. Como yo hab\u00eda contado que era viuda de un hombre con <strong>una vida delincuente<\/strong> (cosa que era similar a tremendos cap\u00edtulos de mi verdadera vida), argumentaba que no necesitaba nada m\u00e1s que paz dom\u00e9stica, algunas friegas\u00a0de hierbas medicinales y los tragos de agua de Lourdes. Mi \u00abnieta\u00bb, afirmaba con la cabeza aquellos avatares que yo contaba; en realidad, aunque hab\u00edamos dormido en la misma habitaci\u00f3n del hostal, dada la premura de aquella <strong>aventura<\/strong>, no sab\u00edamos nada la una de la otra.<\/p>\n<p>De regreso, llegamos de noche a la plaza de aquel pueblo, que no recuerdo su nombre. La periodista-nieta y yo, nos despedimos cari\u00f1osamente de aquellos compa\u00f1eros de viaje y nos fuimos a Madrid, a las oficinas del \u00abEl Mundo TV\u00bb, cumplida, ampliamente, nuestra <strong>misi\u00f3n<\/strong>. Las siguientes semanas, se editaron las muchas horas de grabaci\u00f3n y cuando se emiti\u00f3 el programa en <strong>Antena 3<\/strong>, se pudo mostrar las triqui\u00f1uelas de venta y la presi\u00f3n de compra a unos ancianos de salud delicada.<\/p>\n<p>La productora me felicit\u00f3 por el trabajo, afirmando que \u00abhab\u00eda dado perfectamente el pego\u00bb para conseguir la discreta grabaci\u00f3n de escenas esenciales. Yo hab\u00eda sido <strong>una agente topo perfecta<\/strong>, camuflada entre gente mucho m\u00e1s mayor y con problemas de salud. Personas sencillas que compraron artilugios mec\u00e1nicos y pagaron un viaje a Francia para depositar en una gruta con una imagen femenina, <strong>su esperanza, su fe y sus oraciones<\/strong>, algo que yo respet\u00e9 absolutamente porque creo en el Poder de Creer, que es Crear, y que Sea.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La vida es una fuente interminable de donde surgen las ideas que alimentan la literatura, el teatro y el cine. Esa fuente mana constantemente. 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