{"id":755,"date":"2026-02-28T11:40:51","date_gmt":"2026-02-28T11:40:51","guid":{"rendered":"https:\/\/juanaandueza.es\/blog\/?p=755"},"modified":"2026-03-16T00:31:58","modified_gmt":"2026-03-16T00:31:58","slug":"no-hay-nada-ni-nadie-que-escuche-mas-tonterias-que-un-cuadro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/juanaandueza.es\/blog\/2026\/02\/28\/no-hay-nada-ni-nadie-que-escuche-mas-tonterias-que-un-cuadro\/","title":{"rendered":"No hay nada, ni nadie, que escuche m\u00e1s tonter\u00edas que un cuadro"},"content":{"rendered":"\n<p>Delante de un objeto solo queda mirar e interpretar en qu\u00e9 consiste<em>\u00a0eso.\u00a0<\/em>Un\u00a0<em>eso<\/em>\u00a0puede ser cualquier cosa. En la ni\u00f1ez se aprende a identificar lo que se mueve, lo que no se mueve y el nombre que le han dado a lo que nos rodea, para repetir y decir.\u00a0<em>Eso<\/em>\u00a0es hablar, en una lengua o en varias. Por lo tanto, ha de durar la ni\u00f1ez ya que el <strong>aprendizaje<\/strong> es continuo y complejo. Despu\u00e9s, cuando tenemos una cierta informaci\u00f3n del mundo propio y del cercano, queda entrar en\u00a0<em>todo lo dem\u00e1s<\/em>. Imposible abarcar ese\u00a0<em>todo<\/em>. Cuanto m\u00e1s se sabe m\u00e1s ignorante se siente cualquier ser <strong>curioso<\/strong>. Por eso las especializaciones. El conocimiento humano se ha forjado en la observaci\u00f3n y el apunte de las reflexiones. Antes,\u00a0<em>pap\u00e9lidos\u00a0<\/em>libros y enciclopedias ilustraban el pesado saber. Se crearon bibliotecas. Para ordenar la sapiencia, las escuelas y las universidades han compartimentado la cultura.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Confieso que lo que yo he aprendido, lo que s\u00e9, lo que he olvidado, ha seguido una ruta deslavazada y err\u00e1tica. Confieso mi ignorancia perpetua, con algunos colgajos sabios que se han quedado adheridos a mi memoria. Ay la <strong>memoria,<\/strong> cuando ese archivo emerge, me sorprende. Un cu\u00e9vano resonante. Colecciono palabras. Siempre me ha ocurrido que, al rescatar la <strong>palabra<\/strong> adecuada para expresar un sentimiento, el concepto sale por mi boca para acomodarse a lo que quiero decir y ah\u00ed debe haber armon\u00eda. El <strong>lenguaje<\/strong> es un artefacto vivo, necesita posarse en un terreno f\u00e9rtil con un vapor suave, el h\u00e1lito. La palabra es lo que me hace humana, transcribe el galimat\u00edas de mi mente que tiene su propia\u00a0<em>academia de la lengua.<\/em>\u00a0Si no estoy aturullada por querer explicarme intento hablar con coherencia. A menudo, me sorprendo diciendo una palabrota o un desatino como una\u00a0<em>tourette\u00a0<\/em>reci\u00e9n nacida. Desde peque\u00f1a me hablo en voz alta para entenderme: me rega\u00f1o o me consuelo. El personaje que soy se achanta si le hablo claro. Llevo a\u00f1os en un debate digno de un parlamento.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Soy t\u00edmida, pero con gran car\u00e1cter. Como actriz, lucho por memorizar y me lanzo a los acantilados del texto y del cuerpo como una suicida. Mi cuerpo se mueve y habla, pero\u00a0<em>suelo estar<\/em>\u00a0en alg\u00fan rinc\u00f3n del techo, del set o del escenario, observ\u00e1ndome. Me desdoblo y me veo y me escucho. Es un gran problema esa <strong>disociaci\u00f3n<\/strong>. No tengo m\u00e9todo para la interpretaci\u00f3n y la perpetua sensaci\u00f3n de no haber sido dirigida, nunca, correctamente. Me ha faltado mucha pr\u00e1ctica actoral. Ser autodidacta -que lo soy en todas mis artes- es una orfandad.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>La palabra es sagrada. Entenderse no es f\u00e1cil. Por lo general, en el mundo social, las conversaciones son superficiales, impostadas o a galope. Siempre trato de conceder a los seres con los que comparto confidencias, espacio y tiempo, para que se expliquen. Mi escucha es consciente, si tengo que decir algo espero a comprender, primero, qu\u00e9 me expone esa persona. Las personas quieren, necesitan, ser escuchadas, sostenidas con una mirada a ser posible. De inmediato, las personas no necesitan respuestas, se las tienen que dar ellas mismas, por eso, escuchar es un arte sutil, una gran generosidad. Que me escuchen a m\u00ed&#8230; se me enfadan los interlocutores si defiendo el espacio para acabar lo que quiero decir. Sobre todo, por tel\u00e9fono. Si cometo el error y cojo carrerilla la conversaci\u00f3n se enrosca en un bucle y tampoco sirve. Me pasa que hablo despacio y mis historias son complejas. <strong>Conversar<\/strong>, solo es un acto perfecto en los guiones de cine o en los libretos de teatro.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Vivo en silencio. Solitaria y urbana, gran parte del d\u00eda me lo paso escuchando, la calle, el autob\u00fas, el supermercado, las conversaciones cazadas al vuelo. En medio de esa geograf\u00eda de palabras inconexas traduzco los peque\u00f1os mundos ajenos. La radio, la televisi\u00f3n, los bares, los restaurantes, all\u00ed, a todo volumen, est\u00e1n las palabras d\u00e1ndose bandazos. Hay mucho <strong>ruido<\/strong> que me perturba, conversaciones a gritos para invadir la atm\u00f3sfera de por s\u00ed cargada. Compruebo que se escucha para contestar r\u00e1pido. A la hora de escuchar en silencio la gente va a las iglesias, a los templos, a las mezquitas, porque necesitan escuchar sermones. Le hablaba yo a mis mu\u00f1ecas porque no ten\u00eda ni gato. Menudas <strong>charlas<\/strong> con mis amigos invisibles -que ahora s\u00e9- que son mis \u00e1ngeles, mis gu\u00edas. Dentro de mi est\u00e1 el dios que me escucha y el que me habla. En pleno <strong>conflicto<\/strong> personal, verbalizo y se lo cuento a mis cuadros, a mis dibujos, a mis piezas, la columna de Sim\u00f3n en la que apoyarme. Ellos aguantan la perorata. Si vuelvo al silencio, todo responde. Por eso escribo, para <strong>entenderme<\/strong>.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>En este Madrid en el que vivo, mi templo favorito es el <strong>Museo del Prado<\/strong>. Es una Medina activa, un mercado de emociones visuales. Cuando quedaba e iba con mi maestro y amigo Juan Barjola a ver pintura -fundamentalmente a estar all\u00ed y respirar esas salas para tener el coraje de seguir pintando- mir\u00e1bamos mucho, tambi\u00e9n a la gente. Habl\u00e1bamos poco. Con los grupos, capitaneados por un gu\u00eda, peg\u00e1bamos la oreja, siempre se aprende algo. Lo que nos fascinaba era escuchar de rond\u00f3n a alg\u00fan erudito de pacotilla que explicaba alguna pintura concreta a sus acompa\u00f1antes, docto \u00e9l. El espionaje nos atrapaba. Cu\u00e1ntas <strong>teor\u00edas, tonter\u00edas y sandeces<\/strong> escuchan los cuadros, tambi\u00e9n las esculturas, por supuesto. En los cuadros antiguos los pigmentos todav\u00eda est\u00e1n vivos, vol\u00famenes \u00f3pticos que nos introducen en epopeyas o en retratos carnales. As\u00ed hemos conocido el pasado. Los dibujos, los cuadros aguantan miradas, silencios, interpretaciones, definiciones. Todo lo que les ha sido vertido encima, p\u00e1tina de miradas, alientos, asombros y explicaciones, si ellos hablaran, contestar\u00edan lo que, justo, necesitamos saber. Son\u00a0<em>eso<\/em>, un objeto bastante sencillo pero infinito en su <strong>complejidad<\/strong>. Pacientes ellos, en su inmovilidad no pueden escaparse de las paredes, de los almacenes, ni siquiera del olvido.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Delante de un objeto solo queda mirar e interpretar en qu\u00e9 consiste\u00a0eso.\u00a0Un\u00a0eso\u00a0puede ser cualquier cosa. 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