{"id":761,"date":"2026-07-26T20:18:33","date_gmt":"2026-07-26T20:18:33","guid":{"rendered":"https:\/\/juanaandueza.es\/blog\/?p=761"},"modified":"2026-07-26T20:24:18","modified_gmt":"2026-07-26T20:24:18","slug":"el-28","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/juanaandueza.es\/blog\/2026\/07\/26\/el-28\/","title":{"rendered":"El 28"},"content":{"rendered":"\n<p>No es un horizonte de mar y aire, ni un barco con ruta cortada a cuchillo sobre el agua quieta.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>No es un viaje de exploradores entrando a un mundo salvaje, que lo es.<\/p>\n\n\n\n<p>No es el paso de la Laguna Estigia, aunque todos seamos Caronte hacia un destino incierto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Es el autob\u00fas 28, que vuela a demanda sobre un asfalto de petr\u00f3leo y piedras.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ah\u00ed va y viene. Cada trayecto, conecta un sube y baja al infierno personal o al cielo ins\u00f3lito.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las almas que viajan creen que son cuerpos o bultos que se estrujan o empujan. Y no.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esas almas destilan pensamientos enredados a maromas largas de sargazos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Estos tirabuzones de estopa tejen miradas furtivas, son las gaviotas tontas de un inter\u00e9s instant\u00e1neo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Es un caj\u00f3n azul bamboleo un autob\u00fas 28. Con los boquerones urbanos, cruza calles, galopa por avenidas y mueve las rutinas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los pasajeros camuflan su anonimato, no perciben que el aviso del amor puede ser un empuj\u00f3n o en un leve parpadeo timorato.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Todo es fugaz: los trayectos conducen los recados urgentes o los paseos a ninguna parte.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Vac\u00edo o lleno, no se cansa de acoger los cansancios, las prisas o los trayectos bald\u00edos.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sus ventanas emiten cielos enormes o edificios compuestos por fealdad organizada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Si descansa, tiene que organizar el egregor de pensamientos que se le quedan pegados, un galimat\u00edas m\u00e1s lleno que los cuerpos que pase\u00f3 durante el d\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Paciente el autob\u00fas 28, nom\u00e1s que los pasajeros de rutina y bolsas y maletas y bultos y carritos y trastos y mochilas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El autob\u00fas 28 me conoce desde hace mucho, aunque algunas veces le cambio por aviones o barcos, me espera de vuelta.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No le traiciono a menudo por un taxi, vuelvo \u00e9l, al palco del asiento reservado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Mi bast\u00f3n africano sirve de remo para mi andarina vida. Remo de galera esclava a la vida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Autob\u00fas 28, caja al trote, ah\u00ed me lleva.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tras esta <strong>po\u00e9tica<\/strong>, quiero contar que cuando mis padres pudieron acceder al piso de Protecci\u00f3n Oficial del Ministerio de la Vivienda, cuyo ministro franquista, Jos\u00e9 Luis de Arrese, dio nombre a mi calle, yo, ten\u00eda 13 a\u00f1os.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>En aquella zona arrabalera ya hab\u00edan empezado a construir la M30, arrasando aquellas huertas del Arroyo del Abro\u00f1igal que las regaba. En ese descampado, exist\u00eda una f\u00e1brica de ladrillos con su alta chimenea y el suelo era tan rojo como las praderas africanas m\u00e1s famosas. Concedido aquel pisito b\u00e1sico, en aquel lugar al que se acced\u00eda al centro de Madrid con camionetas, los vecinos no tuvimos ni luz, ni agua corriente en los pisos: vivimos una primavera, un verano, un oto\u00f1o y parte del invierno, <em>asalvajaos<\/em>. Todo quedaba tan lejos: al principio, fui a un colegio por Ventas y recuerdo que hac\u00eda los deberes iluminada con un candil de petr\u00f3leo. M\u00e1s tarde en el barrio, fui a un colegio instalado en un piso diminuto, regentado por don Emiliano y do\u00f1a Celia que nos desasnaban como pod\u00edan. La alegr\u00eda por poder tener una casa dio paso al tremendo esfuerzo vecinal por conseguir los servicios b\u00e1sicos: el barrio de <strong>La Elipa<\/strong> tard\u00f3 a\u00f1os en conseguir alcantarillado, calles asfaltadas, un mercado y un autob\u00fas, el 28.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde que se estren\u00f3 la pel\u00edcula<strong> El 47<\/strong>, basada en el secuestro del autob\u00fas 47, que ejecut\u00f3 el conductor Manuel Vidal en la carretera Alta de les Roquetes, en direcci\u00f3n a Torre Bar\u00f3, para demostrar que el autob\u00fas pod\u00eda subir aquellas cuestas y ayudar al <strong>transporte<\/strong> de aquellos vecinos que hab\u00edan construido sus casas -como buenamente hab\u00edan podido- y poder trabajar en la gran Barcelona. Desde entonces, me he preguntado con m\u00e1s fuerza c\u00f3mo fue la gesta del implante del bus 28 en La Elipa, sustituyendo las antiguas rutas de las camionetas. En esta \u00e9poca, con mis 77 a\u00f1os actuales, despu\u00e9s de vivir m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os muy cerca de la puerta de Alcal\u00e1, ahora que he vuelto a vivir \u00abfuera de la almendra central\u00bb y otra vez el autob\u00fas 28 me traslada al centro, casi a diario, atravieso con el 28 el barrio de La Elipa, que no ha cambiado apenas, exceptuando los flamantes ascensores exteriores que se han podido instalar, al fin, para su envejecido vecindario. Lo \u00fanico que reconozco es que sobrevive milagrosamente la pasteler\u00eda La Gloria y en cada rostro anciano que sube al autob\u00fas quiero descifrar alguna amistad juvenil de aquellos a\u00f1os. Desde su cabecera en Canillejas a su final en la Puerta de Alcal\u00e1, el 28 siempre va lleno, eso ralentiza el trayecto, con tantas paradas y el sube y baja de la gente. Como una tortuga azul, muchos trayectos del 28 no tienen nada que ver con los 40.000 kil\u00f3metros por hora que llevaba la nave Ori\u00f3n a su regreso a la Tierra, pero en si, el <strong>autob\u00fas<\/strong> es una c\u00e1psula transportadora que nos junta, nos estruja y nos mueve a los humanos <strong>viajeros<\/strong>, que experimentamos ingravidez mental si somos capaces de so\u00f1ar, mientras tanto, en un abarrotado trayecto urbano.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No es un horizonte de mar y aire, ni un barco con ruta cortada a cuchillo sobre el agua quieta.\u00a0 No es un viaje de exploradores entrando a un mundo salvaje, que lo es. 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